
Por: Dra. Beatriz Prado – Pastoral de la Salud
¿Es cierto el dicho: «Dime con quién andas y te diré quién eres”? La ciencia dice que sí. Las personas tienden a elegir amigos que son similares a ellas. También usted se parece más a sus amigos, con el tiempo, y esto puede influir en su salud.
Muchos comportamientos se propagan socialmente. Los ejemplos incluyen cuánto ejercicio hace, cuánto alcohol bebe, si fuma y qué alimentos consume. Los científicos todavía están tratando de descifrar por qué es así. Estudios han encontrado que la actividad en ciertas áreas del cerebro cambia cuando hay otras personas alrededor. Eso puede afectar lo que elija hacer, pero también se sugiere que puede aprovechar el poder de las relaciones sociales para adquirir hábitos más saludables y motivar a otros a hacer lo mismo.
Influencia social
Las personas se preocupan por lo que piensan los demás, en los diferentes grupos de edad, y esto influye en cuánto valoran las diferentes ideas y comportamientos, lo que se denomina influencia social o de pares.
Los adolescentes son especialmente sensibles a la influencia de sus compañeros
Esto se debe a que sus cerebros experimentan cambios que los sintonizan con las situaciones sociales. Al mismo tiempo, el sistema de recompensa en el cerebro adolescente se vuelve más sensible. Este sistema es un circuito cerebral que provoca sensaciones de placer. Se activa por las cosas que disfrutamos, como ingerir buena comida. También se activa mediante recompensas sociales, como recibir un cumplido, y los adolescentes recién están aprendiendo a navegar por el mundo social. Comprender los valores de otras personas y dejarse influir por ellos es parte importante de la socialización. Ser influenciado por cosas como la elección de ropa y el gusto musical puede ayudar a los adolescentes a aprender a encajar y hacer amigos, pero participar en conductas de riesgo, como beber alcohol o fumar, puede tener consecuencias legales o de salud. El simple hecho de tener a otro compañero alrededor puede cambiar la respuesta de recompensa en el cerebro y también las tendencias a asumir riesgos en los adolescentes. También parece que algunas personas son más fácilmente influenciables que otras. Pueden ser más sensibles a sentirse incluidas o excluidss por otras, o pueden ser más sensibles a las señales sociales, como el tono de voz de alguien o su lenguaje corporal.
Beneficios de las relaciones de amistad entre adolescentes
Apoyo Emocional: Los amigos pueden ofrecer consuelo y comprensión en momentos de dificultad, ayudando a los adolescentes a procesar sus emociones de manera saludable.
Desarrollo de Habilidades Sociales: A través de las interacciones con sus pares, los adolescentes aprenden a comunicarse efectivamente, resolver conflictos y desarrollar empatía.
Sentido de Pertenencia: Sentirse parte de un grupo puede mejorar la autopercepción y disminuir los sentimientos de soledad y aislamiento.
Además, las amistades pueden servir como una fuente de motivación y aliento, impulsando a los adolescentes a perseguir sus metas y superar desafíos. La influencia de los amigos puede ser positiva, fomentando comportamientos saludables y decisiones constructivas, lo cual es vital durante los años formativos. Sin embargo, no todas las amistades tienen un impacto positivo. Las relaciones tóxicas o basadas en la presión de grupo pueden generar estrés adicional y afectar negativamente el bienestar emocional. Es importante que los adolescentes aprendan a identificar y cultivar amistades saludables, ya que éstas pueden contribuir significativamente a su desarrollo emocional y social.
Se está investigando para comprender mejor cómo la Biología y las reacciones de una persona ante situaciones sociales influyen en el desarrollo de problemas de salud mental o de uso de sustancias en el futuro. Mediante escáneres cerebrales, se está analizando cómo responden los cerebros de los adolescentes al ser incluidos o excluidos socialmente. También están observando cómo responde el sistema de recompensas del cerebro a diferentes situaciones.
Los factores que influyen en la salud y el comportamiento de riesgo de los adolescentes, a largo plazo, pueden incluir familias, amigos, escuelas, vecindarios y comunidades. La adolescencia es un período muy arriesgado: es ahí cuando ocurre la iniciación y la intensificación del uso de sustancias, así como otros tipos de comportamientos de riesgo y delictivos, como conducir de manera arriesgada, pero también es un momento en el que la influencia de los compañeros puede ayudar a los adolescentes a prosperar, si estos los involucran en su comunidad o los ayudan a aprender comportamientos para llevarse bien con los demás, por ejemplo, cómo cooperar o ser empáticos.
Fomentar las amistades positivas
Los padres pueden ayudar a guiar a sus hijos hacia amistades más saludables. Aquí hay formas de ayudar:
- Manténgase involucrado. Hable con sus hijos sobre sus vidas y actividades. Saber lo que sucede puede ayudarle a guiarlos mejor hacia experiencias positivas y saludables.
- Esté atento a los grupos sociales. Aunque los niños pueden identificarse con cierto grupo de compañeros, durante un período, a menudo pasan de un grupo a otro. Trate de orientarlos hacia compañeros que los apoyen de manera saludable.
- Anime a los niños a realizar actividades saludables cuando estén con amigos, por ejemplo, salir a caminar o escalar, practicar deportes recreativos o ser voluntario.
- Proporcione formas para que los niños asuman riesgos sociales saludables, por ejemplo, busque oportunidades para que los adolescentes se involucren con su comunidad y conozcan gente nueva con diferentes perspectivas, o para conocer a alguien que pueda enseñarles sobre un tema de interés.
- Comparta ejemplos de su propia vida. Explique cómo ha encontrado formas de conocer gente nueva y qué actividades disfruta haciendo con los demás. Ejemplifique los comportamientos que le gustaría ver.
- Cree un sentido de pertenencia y aceptación. Los niños pueden aprender acerca de las relaciones saludables a partir de sus experiencias familiares.

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