EL PODER DE LOS COMPAÑEROS 2/2

por | Abr 24, 2026 | Dimensiones pastorales

Por: Dra. Beatriz Prado – Pastoral de la Salud

Calidad de compañeros, no cantidad

Las influencias positivas y negativas de los compañeros pueden afectar más que solo su comportamiento. También pueden cambiar la forma en cómo se siente. Se ha demostrado que, en general, cuantos más amigos tiene y más tiempo pasa con ellos, más feliz es. Los amigos le brindan personas con las que puede compartir sus sentimientos, obtener nuevas perspectivas o simplemente hacer actividades divertidas.

Pero es la calidad de esas amistades, no la cantidad, lo que realmente marca la diferencia. La calidad de las amistades se ha relacionado con una mayor satisfacción con la vida y una mejor salud mental.

Todos hemos experimentado dejar ir una amistad porque no se sintió bien. Las amistades que siente que quiere dejar de lado pueden ser de baja calidad. Pueden estar plagados de conflictos, críticas y agresiones. Para los jóvenes, las amistades de baja calidad están relacionadas con un bajo rendimiento académico y problemas de comportamiento.

Las amistades de alta calidad brindan comprensión, apoyo y validación de su autoestima. Este tipo de amistades son más estables y satisfactorias. Pasar tiempo con amigos puede ser especialmente útil para las personas con ansiedad o depresión. Sin embargo, la depresión también puede empeorar con ciertas cualidades de la amistad. Una de ellas se denomina co-rumiación que es básicamente cuando las personas se juntan y hablan en exceso sobre todo lo que va mal y lo mal que se sienten, con esa persona, se sienten comprendidos, validados y sienten que esta persona está emocionalmente cerca de ellos. Pero se deprimen más porque centran su atención en cosas negativas. Las investigaciones sugieren que puede ser útil reenfocar esas amistades. Hablar sobre las cosas positivas y negativas de su día. Buscar actividades saludables para salir y hacer juntos, como salir a caminar. Animarse mutuamente a mantener hábitos saludables como la actividad física, la alimentación saludable y dormir bien por la noche.

Al darnos cuenta de que nuestra conducta está influenciada por otras personas, podemos ser intencionales y tratar de concentrarnos en las personas que están haciendo las cosas que queremos interiorizar en nosotros mismos. Compartir sus hábitos saludables con otras personas podría marcar una diferencia real para otra persona y para usted mismo.

Los padres también pueden ayudar a guiar a sus hijos hacia experiencias sociales más positivas. Pero todo el mundo puede beneficiarse de amistades de alta calidad que le ayuden a cultivar hábitos saludables.

¿Cómo impacta nuestra salud el apoyo de compañeros?

El compañerismo es un valor que implica la relación de amistad, respeto y apoyo entre las personas que comparten un espacio o una actividad. Es el espíritu de colaboración y solidaridad que se establece entre quienes trabajan, estudian o se divierten juntos. No se trata solo de estar junto a otros, sino de crear un lazo emocional que fomente la cooperación y el entendimiento entre los miembros.

A menudo se dice que tener amistades o familia cerca es bueno para nuestra salud. Ser parte activa de una comunidad, reír, hablar y el tener motivos para salir e interactuar con los demás pueden ser efectos secundarios positivos del apoyo social. Sin embargo, los beneficios son más grandes de lo que uno podría pensar.

El apoyo continuo de compañeros o de personas con antecedentes o experiencias similares es una parte clave del manejo de la salud. Estos compañeros a diferencia de muchos trabajadores de la salud (médico, psicólogos, etc.), se encuentran en una posición única porque a menudo comparten conocimientos y experiencias sobre una condición de salud o diagnóstico. Este apoyo es particularmente útil para ayudar a quienes manejan enfermedades crónicas como la diabetes y los trastornos de salud mental.

El apoyo de compañeros con una condición similar ayuda mucho en el manejo diario ya que pueden tener conocimientos útiles que han obtenido de sus propias experiencias. Por ejemplo, las personas que viven con diabetes pueden tener conocimientos útiles sobre qué comer, mantener la actividad física o tomar medicamentos con regularidad.

Los miembros de una comunidad que han vivido experiencias de vida similares pueden ser particularmente buenos para comprender los desafíos cotidianos. Esto puede conducir a una mejor escucha empática y aliento. Este tipo de apoyo puede ayudar a las personas a hacer frente a las barreras sociales o emocionales y a mantenerse motivadas para alcanzar sus metas.

Los compañeros de apoyo pueden conectar a individuos y profesionales de la salud y alentarlos a buscar asesoramiento o tratamientos clínicos cuando sea apropiado. También pueden ayudar a identificar recursos clave en la comunidad, como dónde comprar alimentos más saludables o buenos lugares o maneras de estar físicamente activo. Estos compañeros mantienen con éxito a las personas comprometidas al proporcionar un seguimiento proactivo, flexible y continuo a largo plazo. La ausencia de compañeros genera efectos negativos un ambiente sin compañeros fomenta el aislamiento que y puede llevar al estrés y depresión.

Cultivar el compañerismo no solo beneficia, sino que también nos enriquece como individuos. Fomentar relaciones basadas en el respeto, la empatía y la solidaridad crea una cultura de apoyo que enriquece nuestras vidas y las de quienes nos rodean.

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