Por: José Antonio Villanueva Chávez

Es la celebración eucarística que cada año preside el Obispo, con todos los sacerdotes de su Diócesis, durante la Semana Santa. Una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal y un signo de la unión o comunión de una Iglesia particular, porque en ella se consagra el santo Crisma; además, se bendicen los Santos Óleos para los enfermos y los catecúmenos.
La ceremonia también es conocida como la Misa de los Santos Óleos o de la Consagración de los Óleos, ya que, al término de la celebración eucarística, algunos sacerdotes y/o laicos, delegados por cada parroquia para recibir los Santos Óleos, los llevan a sus comunidades, donde serán administrados en la recepción de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Unción de los Enfermos.
La Misa Crismal 2026 de la Diócesis de Zamora se llevó a cabo el Jueves Santo (2 de abril), ante un numeroso grupo de sacerdotes, consagrados, seminaristas y laicos que participaron en la liturgia especial de la Santa Iglesia Catedral, una ceremonia que comenzó a las 10:30 de la mañana, presidida por nuestros pastores diocesanos: Mons. Joel Ocampo Gorostieta, Obispo Titular, y Mons. Francisco Figueroa Cervantes, Obispo Auxiliar.
En su mensaje central, Mons. Joel Ocampo invitó a todos “a orar intensamente por sus sacerdotes, para que unidos íntimamente a Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, podamos renunciar a nosotros mismos y nos entreguemos a ustedes con amor, alegría y generosidad. Además, pidió a los laicos un regalo especial para los sacerdotes: “Sosténganos como columna fuerte, sosténganos a nosotros sacerdotes con la oración, la amistad, la comprensión y la corrección fraterna; si ustedes, como columna ‘Pueblo de Dios’, se animan a darnos ese regalo, Dios, la otra columna fuerte, nos sostendrá siempre”.
Además,alentó a los sacerdotes a ser fieles servidores, deseando que Dios colme de abundantes bendiciones a todos los consagrados y laicos, así como a los portadores de los óleos, que son signos de alegría y de esperanza, los cuales serán utilizados en la administración de los sacramentos y en la santificación del pueblo cristiano.
Después de la homilía, los sacerdotes presentes renovaron sus promesas sacerdotales, así como los compromisos que asumieron el día de su Ordenación, recordando con este gesto la unidad que existe entre Cristo y su Iglesia.
En un rito especial se bendijeron los Óleos de los enfermos y catecúmenos, que son una mezcla de aceite de oliva y otros vegetales: el primero, un aceite que motiva a los que viven el misterio del dolor físico, y el segundo, para ungir a los que van a ser bautizados, ya que Jesucristo, por medio de este sacramento, da la fuerza necesaria para enfrentar los problemas, impulsándonos a luchar como verdaderos cristianos; los óleos fueron presentados por un grupo de laicos y médicos.
Posteriormente, se consagró el santo Crisma, que es un óleo perfumado, mezclado con aceite y bálsamo, que se utiliza para ungir a los que ya han sido bautizados, es decir, a los que son confirmados y a los que recibirán el sacramento del Orden, además de utilizarse para consagrar altares y templos; en la tradición más antigua, el Crisma se usaba para ungir a los reyes y sacerdotes, pero en la actualidad sólo cumple una misión especial, como parte de la función profética, sacerdotal y del reinado de Jesucristo; ahora, el Crisma fue presentado por los diáconos Juan Manuel Ramírez Mares y Alejandro Perucho Bravo.
Antes de culminar la celebración eucarística, Mons. Joel Ocampo dirigió un breve saludo a los laicos y consagrados, agradeciendo especialmente “a los laicos que han venido de las distintas parroquias para llevar los Santos Óleos”, motivándolos a seguir cumpliendo con su compromiso y entrega, que edifican a la Iglesia.
¡Felicidades a todos los presbíteros y a los portadores de los Santos Óleos!

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