Navegar mar Adentro

Estimados lectores y lectoras, gusto en saludarles y compartirles que nuevamente hemos regresado al Seminario, el alma mater del Sacerdocio y el corazón de nuestra Diócesis. El domingo 15 de agosto arribaron 72 seminaristas en la casa del Seminario Mayor. En la etapa discipular (Filosofía) están 14 seminaristas en 1ro. 15 en 2do. y 16 en 3ro.; además, en la etapa configuradora (Teología) están 8 en 1ro., 3 en 2do., 5 en 3ro y 11 en 4to. El cuerpo de formadores del Mayor lo integran 9 sacerdotes y un seminarista. Cabe mencionar que este año se integra al equipo, el Pbro. Miguel Ángel Rivas, quien dejó atrás una etapa de servicio parroquial en Santiago Apóstol, en Sahuayo, para integrarse en apoyo a la formación espiritual de los seminaristas; además, el seminarista Freddy Ulises colaborará como auxiliar de formación en la etapa discipular.

El Pbro. Juan José Torres continúa como Rector del Seminario; el Pbro. Luis Higareda, en la Vicerrectoría; el Pbro. José Luis Calderón, en la formación espiritual; el Pbro. Marco Mora, en la comisión de espiritualidad; el Pbro. Manuel Preciado, en la etapa configuradora-teologal; el Pbro. Antonio Oseguera, en la etapa discipular; el Pbro. Óscar Villanueva, en la economía, y el Pbro. Rolando Contreras, en la academia. 

Este mismo domingo llegarán al Seminario Menor, 42 seminaristas: 22 a 1ro., 10 a 2do. y 10 a 3ro. Al equipo del Seminario Menor lo integran: el Pbro. Sergio del Río como Vicerrector; el Pbro. Marco Antonio Rosas, en la formación espiritual; el Diac. Jesús Flores, al cuidado y formación de los de 1ro., y el seminarista Noé Vázquez, de los de 2do.

Es bonito ver cómo nuestra casa del Seminario recobra su alma. No tendría ningún sentido si el Señor no está en nuestra barca. Por eso, al inicio temporal de este nuevo ciclo 2021-22 conviene hacer notar que es el Señor quien nos anima a adentrarnos, con confianza y en su nombre, en el futuro que se nos abre. «Duc in altum» es la expresión latina que gustaba usar el Papa Juan Pablo II, sobre todo en su carta apostólica “Novo Millennio Ineunte”, que refiere a navegar mar adentro; más que como literalidad, es una expresión que denota confianza en el Señor que está con nosotros, donde la barca de su Iglesia mira con confianza el futuro, al cruzar el umbral del tercer milenio.

Yo quiero, amigos y amigas, sentir y pensar que nuestro Seminario tiene futuro. Ésta es mi actitud inicial, sin negar que hay dificultades y retos, ni errar en un optimismo ciego. Mi oración va dirigida al Señor, para que sea su Espíritu el que nos abra paso. Oro al Señor por el equipo, para que siga dándole unidad de decisión, diversidad de dones y riqueza de pensamiento; oro por los seminaristas, para que no dejen de descubrir y valorar el tesoro de seguir a Cristo y asumir un camino honesto de formación; oro por todos los que laboran en el Seminario, de forma especial por las religiosas, cuya presencia es muy importante en la cocina, la secretaría, el profesorado y la biblioteca. Oro por los profesores, los psicólogos y todos los que acompañan a los seminaristas, de una u otra manera.