Por: Pbro. Jesús Barragán Bueno

Nuestro Rector del Seminario suele hacer referencia al libro que de feliz memoria escribió el Papa Juan Pablo II, con motivo de su 50 aniversario sacerdotal, que tituló “Don y misterio”, para hablar de su vocación sacerdotal. En él, el Papa va narrando los episodios que dejaron huella en su caminar vocacional, desde su feliz juventud, a pesar de la terrible invasión nazi que sufrió su país Polonia y cómo la vocación sacerdotal la va descubriendo poco a poco, aun cuando su interés inicial era decantarse por el estudio de las letras y filología polacas. La vocación la descubre como un don de Dios, enclavada siempre en un misterio que sobrepasa la vida misma: “En su dimensión más profunda, toda vocación sacerdotal es un gran misterio, es un don que supera infinitamente al hombre” (don y misterio).   

Esta dimensión mistérica de la vocación surge a partir del origen mismo del llamado, pues la iniciativa le corresponde a Dios. Identificar algún episodio concreto de la vida, donde se pueda decir, “Aquí fue cuando me llamó el Señor”, no siempre es sencillo, sino que lo que se puede decir es que pueden suceder acontecimientos importantes que van marcando la escucha de la llamada, siempre mediada por alguna persona, una realidad y la Iglesia.

Juan Pablo II, refiriéndose a los albores de su vocación, dice: “En ese período de mi vida (juventud) la vocación sacerdotal no estaba aún madura, a pesar de que a mi alrededor eran muchos los que creían que debía entrar en el seminario. Y tal vez alguno pudo pensar que, si un joven con tan claras inclinaciones religiosas no entraba en el seminario, era señal de que otros amores o aspiraciones estaban en juego” (don y misterio). Aquí,  el Papa aporta un elemento interesante y fundamental: la llamada de Dios no siempre es clara y puede competir con otros intereses de la persona. Éste es un hecho sorprendente, cuando algunos jóvenes luchan en su interior, entre lo que desearían ser de grandes y lo que experimentan con respecto al llamado.

Algunos jóvenes sueñan con formar una familia, tener una carrera profesional y llevar una vida común y corriente, pero el llamado sacerdotal implica una decisión de entrega de la vida a Dios. Así, es el llamado es dar pasos de respuesta, con la certeza de un llamado. De hecho, el Papa ilustra, a propósito de cuando llegó el día de decidirse: “En el otoño de 1942, tomé la decisión definitiva de entrar en el seminario de Cracovia…”.

A la Promoción Vocacional llegan tiempos de ir tomando decisiones con respecto a los adolescentes y jóvenes que participan en los procesos vocacionales: el retiro de discernimiento y los preseminarios de Verano tienen la función de acompañar a los nuevos candidatos que decidan ingresar al Seminario.

Noticias

Gracias a Dios, pudimos realizar el Campamento Pascual, con adolescentes varones de Secundaria, los días 14 y 15 de mayo; participaron 43 muchachos. En esta experiencia pudimos darle la bienvenida al nuevo periodo de lluvias. Se pudo ver cómo la familia es un medio para crecer en la vocación. Agradecemos la colaboración de los 14 seminaristas del Curso Introductorio de Cotija.

Los seminarios Menor y Mayor vivieron, el domingo 15 de mayo, la visita de las familias, que fue muy nutrida y renovada, después de en los 2 años anteriores, la pandemia impidió la realización de tal encuentro.