Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí, aunque muera vivirá” (Jn 11, 25)

La Resurrección, Esencial

La resurrección o la creencia en la vida en el Paraíso forma parte de los credos religiosos, tanto para cristianos y musulmanes como para otros creyentes. Para nosotros, el gran anuncio, la buena noticia de la revelación es el mismo Jesús, muerto y resucitado. El apóstol Pablo lo sintetizó magistralmente: "Hermanos, no queremos que estén en la ignorancia respecto de los muertos, para que no se entristezcan como los demás que no tienen esperanza, porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús" (1 Tes 4, 13-14).

Tertuliano, apologeta del siglo II-III, plasmó vigorosamente con estas palabras, la centralidad de la resurrección en la vida del cristiano: "La resurrección de los muertos es la esperanza de los cristianos", y fue el mismo Jesús quien salió a responder a las objeciones negadoras de la resurrección y a anunciar que los muertos "serán como ángeles en el Cielo": "Se le acercaron unos saduceos, que niegan que haya resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran 7 hermanos: el primero la tomó como mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; el tercero, lo mismo… Ninguno de los 7 dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. Cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será esposa?, porque los 7 la tuvieron por mujer.» Jesús les contestó: «¿No estáis en un error, precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios?, pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos, y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error»" (Mc 12, 18-27). La resurrección es el gran don de Dios a los hombres, sus hijos redimidos por Jesús, que han vivido abiertos a la misericordia divina con rectitud de conciencia y han sido fraternalmente compasivos con los hombres (Cfr. Mt 25, 31 ss). Los hombres mueren una sola vez. La resurrección no admite la reencarnación (cfr. Hbr 9, 26). Por esta resurrección en Cristo entramos en la comunión de los santos, gozamos de su intercesión y nos sentimos amados por nuestros seres queridos resucitados en el amor de Dios.

 ¿Cómo puedo afianzar mi fe en la resurrección? 

La experiencia de vida íntima con Cristo resucitado, es experiencia de la resurrección de nuestros seres queridos y de nuestra propia resurrección. Es un don del Espíritu Santo que hay que pedir. Curiosamente, muchos dicen creer en la resurrección de su ser querido muerto, sin necesidad de Dios. La resurrección en Dios es la apoteosis del muerto. Es para el doliente, sentirse pletórico de su "omnipresencia espiritual", considerándola como un valor en sí misma. El Cielo es un don gratuito de Dios. Por otro lado, los difuntos interceden y nos aman desde la comunión de los santos, por el amor de Dios. No hay resurrección sin Dios, ni Cielo sin Él.

¿Se puede gozar al ser querido feliz junto a Dios?

La fe en la resurrección es paz en nosotros, por su felicidad. La Virgen María, tras la pasión y muerte de su Hijo Jesús, ¿fue feliz el resto de sus días? Sí, porque vivió la resurrección de su Hijo y amó y se dejó amar por Jesús resucitado. La experiencia enseña que "entregar" al ser querido muerto, a Dios, es altamente terapéutico. Una dinámica altamente confrontadora y de excelentes resultados es ésta: Les ruego escriban y envíen un mensaje a su ser querido al Cielo, sugiere el coordinador del grupo. No será fácil, pero descubrirá si se le sabe y siente feliz, después  él/ella les enviaría su mensaje. ¿Qué escribiría? Analicémoslo comunitariamente.