Encendido debate en la Cámara de Senadores sobre la despenalización del aborto o la interrupción del embarazo, como eufemísticamente se le llama. Los argumentos de quienes están a favor del aborto, son de sobra conocidos. Uno de los más fuertes es el derecho de la mujer a disponer de su cuerpo, lo que quiera. Sí, sabemos que en los últimos años se han incrementado notablemente las cirugías plásticas: quítame aquí, ponme allá y corrígeme esta para de mi cuerpo. Hasta aquí no hay polémica, porque no va más allá de la estética, y en algunos casos, de la salud. Moralmente, no hay discusión. Si hay alguna parte de su cuerpo que a una persona no le gusta y la puede corregir, para sentirse mejor y superar algún complejo que le quita la paz, la tranquilidad y la seguridad a su vida y comportamiento, lo puede hacer.

El caso del aborto es muy diferente. No se trata del cuerpo de la mujer, sino del de un ser humano, cuya vida comienza. No es un quiste, un tumor o un enemigo extraño; aun cuando sea consecuencia de una violación, no se puede considerar así. Somos conscientes de que en este caso se trata de algo terrible, pero entonces, al que hay que castigar severamente es al agresor y no al inocente. De hecho, las leyes civiles tienen sanciones muy fuertes que, a veces, no se aplican con todo el rigor o simplemente la justicia cierra los ojos y es sobornada.

Lo novedoso en la discusión en el Senado fue que varias senadoras del partido MORENA se mostraron en contra del aborto. Las que lo defienden, suelen esgrimir su condición de progresistas y tachar a sus adversarias de conservadoras. ¿Quién les dijo que toda novedad es manifestación de perfección y avance y que todo lo que sea conservar costumbres y, normas morales es un retroceso? 

En conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador omitió dar una postura sobre la interrupción legal del embarazo: “No debemos abrir esos debates; vamos a serenar al país”, respondió al ser cuestionado sobre si su gobierno vetaría una legislación en contra del derecho a decidir de las mujeres, tras el debate surgido a raíz de la penalización del aborto en Nuevo León. El jueves 8 de marzo se registraron protestas en ambas cámaras del Congreso del Unión a favor o en contra de la legalización del aborto. La legisladora morenista Lily Téllez pidió respeto a su postura a favor de la vida, luego de que otras senadoras colocaron en su escaño, pañuelos verdes, emulando la “ola verde” que se generó en otros países de América Latina: “Poner un trapo verde en mi escaño, en un escaño que no es el suyo, Patricia Mercado hace que otras mujeres y otros ciudadanos piensen que yo apoyo el aborto, cuando estoy en contra (...) Yo no voy con ustedes a arrancarles el trapo verde en el cuello; ustedes no vengan a ponerme un trapo verde que para mí significa la muerte”, dijo Téllez al anunciar que presentará una iniciativa para penalizar la interrupción del embarazo. 

La postura de la Iglesia Católica en relación al aborto, es invariable: no se puede practicar desde el primer instante de la concepción, pues a partir de ese momento, se encuentran todos los elementos para que la persona humana se vaya desarrollando. Muy pronto empiezan las señales de que esto es así.