Uno de los discursos más comunes de la las sectas protestantes consiste en afirmar que la Iglesia primitiva, después de la muerte de los apóstoles, se corrompió y que ahora, después de muchos siglos, sólo ellos son los únicos que comprenden la Biblia y que se van a salvar porque sólo ellos son santos y todos los demás pecadores. También son innumerables las sectas que prohíben a sus miembros, leer literatura que no haya sido escrita por ellas.

Lo anterior es una tristeza porque se descalifican muchas cosas buenas que existen en la humanidad y se encierran en las pocas ideas que les enseñó el fundador de su secta o las pocas cosas que enseña su pastor. Por otro lado, también es grave pensar que sólo ellos se van a salvar porque se descalifica la misericordia de Dios.

Lo anterior es todo lo opuesto a la catolicidad de la Iglesia de Cristo. El Señor, cuando estaba con nosotros, enseñó que su obra salvadora es para que el mundo se salve y no sólo un grupito que apareció hace apenas un par de siglos. En Jn 3, 17 se nos dice que Dios envío a su Hijo para que el mundo se salve por Él. Hay que notar que por mundo se entiende a la humanidad de todos los tiempos, incluso los que nacieron antes de Cristo, por eso el Señor, cuando estaba muerto, pero vivificado en espíritu, fue a predicar a las almas que vivieron antes que él, para que también ellas se salvaran (1 Pe 3, 18-19), por eso es un grave error pensar que sólo un grupito de personas contemporáneas son las únicas que se van a salvar.

Como la salvación es para todos, Cristo resucitado da una misión universal a la Iglesia: Vayan y hagan discípulas a todas las naciones… (Mt 28, 18); por supuesto que esta misión incluye a todos los hombres, mujeres y niños de todos los tiempos y de todas las razas. Esta catolicidad o universalidad de la Iglesia se entendió desde el principio, por eso san Ignacio de Antioquia, en el año 110 d. C., escribió en la carta “Ad Smyr”: “Allí donde está Cristo, está la Iglesia católica”. La expresión católica viene de la palabra griega "kath'holon", que significa 2 cosas: auténtica y universal.

Nosotros nos inclinamos más por el significado de universal. Esta expresión indica que la Iglesia de Cristo es para todos, pero también que siempre está abierta a la verdad. Acepta todo lo que es verdadero y bueno para expresar nuestro amor a Dios o al prójimo y lo que nos sirva para propagar el Evangelio, por eso la Iglesia desde siempre aceptó la filosofía (san Pablo, en sus cartas, usó algunos términos filosóficos para explicar la obediencia de Cristo) y cultiva las ciencias y las artes (la música, la arquitectura, etc.), funda hospitales, colegios, orfanatos y todo tipo de obras de beneficencia social; también tiene una palabra para los intelectuales, los políticos, los empresarios, en fin, para todo el mundo.