Los Recuerdos

El cerebro guarda muchos momentos vividos en el pa­sado, que forman parte de nuestra biografía; los malos recuerdos existen, pero hablando de salud recordare­mos los más agradables, ésos que se tienen guardados en la memoria, que es la que tiene la capacidad de almacenar, retener y recordar la información, gracias a la función cerebral de la sinapsis, siendo las neuronas las que nos permiten retener las experiencias pasadas. Se cree que nuestra mente puede almacenar información que equi­valdría a los 10 billones de páginas de enciclopedia. Los eventos clave son los que quedan más fácilmente grabados en nuestra mente, por ejemplo, la muerte de un ser querido, la caída de las torres gemelas, el terremoto de México en 1985.

En el proceso de almacenamiento de los recuerdos, se pueden distinguir las siguientes fases: recepción (se procesa la información recibida), almacenamiento (un registro permanente para cada información codificada) y recuperación (recuerdo de la información guardada). Hablando de patologías, la amnesia temporal o prolongada es una enfermedad que borran los recuerdos de la vida pasada, como si las hojas estuvieran en blanco. Pueden existir muchos mo­tivos para que esto suceda, pero el más común es el de los accidentes que lesionan al cerebro; otro más, que aterroriza a la humanidad, es el Alzheimer, por el que en forma progresiva se va olvidando todo, desde comer hasta los nombres de las personas más cercanas. Los síntomas más comunes de esta enfermedad, son:

  • Pérdida de memoria y decremento en la capacidad de aprender y de la atención.
  • Pérdida de la capacidad de pensamiento, juicio y toma de decisiones.
  • Pérdida de la habilidad para recordar la palabra o frase apropiada.
  • Pérdida de la habilidad matemática.
  • Desorientación: los pacientes no pue­den encontrar el camino a casa.
  • Pérdida de la coordinación física: incapacidad para ejecutar actos motores con destreza.
  • Cambios de personalidad: la persona extrovertida se puede volver introvertida y la persona cariñosa, huraña.
  • Cambios de estado de ánimo, incluyendo agitación, depresión y suspicacia.
  • Pérdida de iniciativa e indiferencia.

Los síntomas más difíciles de sobrellevar:

  • Pérdida de la capacidad de comunicación.
  • Pérdida de la capacidad de recordar a los miembros de la familia y amigos cercanos.
  • Dificultad para realizar tareas cotidianas, como mane­jar un auto.
  • Pérdida de independencia.

Los síntomas difíciles a los que se enfrenta el cuidador:

  • Confusión e incapacidad para seguir instrucciones.
  • Incapacidad para ejecutar las actividades diarias.
  • Repetición de frases e historias.
  • Pérdida de la inhibición social (muestra pública de conducta sexual).
  • Acusaciones a otros de mal comportamiento sexual o robo.
  • Cambios en la personalidad, incluyendo el acceso de ira y la furia.
  • Utilización de lenguaje obsceno, cuando éste no se daba normalmente.

Fuente: Manual Práctico del Cuidador, SiCoPsi.