Pena de muerte inadmisible

 

 El Papa ha autorizado la modificación del artículo 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte, declarando que es “inadmisible” la aplicación de esta condena en cualquier caso, por lo que pide su abolición en todo el mundo. El nuevo artículo sobre el particular explica que, durante mucho tiempo, el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común.

Sin embargo, hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona humana no se pierde, ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. Finalmente, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que al mismo tiempo no le quitan la real posibilidad de redimirse definitivamente.

El Cardenal Luis Francisco Ladaria, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, señala que la nueva redacción del Catecismo de la Iglesia Católica es la culminación de un proceso comenzando por Juan Pablo II (recuérdese su encíclica “Evangelium vitae”), continuado por Benedicto XVI. Dicho proceso ha estado encaminado a fijar el compromiso de la Iglesia Católica para la abolición de la pena de muerte. En este sentido, el Papa ha pedido una reformulación de la pena de muerte, de suerte que no se prive al delincuente de la posibilidad real de una rehabilitación”.

Como se puede fácilmente advertir, se trata de posibilitar la regeneración del delincuente, que queda clausurada con la aplicación de la pena de muerte. Mientras haya vida, existe la posibilidad del arrepentimiento y del ejercicio benevolente de la misericordia divina.