Basto sólo un mes para que el Partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA, por sus siglas) pusiera en la palestra legislativa su agenda ideológica. No, no fue la gasolina, ni los pobres, ni la corrupción, ni la violencia, lo que ha priorizado la bancada legislativa del partido del presidente electo. Sus prioridades son claras: van en contra de la familia y de la vida. Al final del día, les ha traicionado esa burda obsesión de la más pobre izquierda mexicana, de ese progresismo tan amante de los eufemismos y tan incapaz de razonar.  Mediante sus bancadas en la Cámara de Diputados y en el Senado, Morena intenta despenalizar el aborto a nivel federal. La reforma de ley que han presentado, estipula que cualquier mujer será libre de interrumpir su embarazo, siempre y cuando éste no rebase las 12 semanas. Se trata de una medida similar a la que hace 11 años se legisló y aprobó en la Ciudad de México. La principal impulsora de este proyecto es Miroslava Sánchez Galván, presidenta de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados, quien considera que la despenalización del aborto “es un tema pendiente desde hace mucho tiempo”. El camino, dicen ellos, será fácil y rápido: modificarán la Ley General de salud. En la cámara de diputados los encargados de sacar adelante la iniciativa y presentarla son, la diputada Lorena Villavicencio quien además pretende armonizar todas las legislaciones locales en torno al tema. La otra iniciativa es, ni más ni menos, que del flamante Presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, el mismo que en 1969, respondiera el informe presidencial de Gustavo Díaz Ordaz, en un tono adulador y cómplice. En la cámara de Senadores la iniciativa la ha presentado la Perredista Leonor Noyola, quien además del aborto incluye la “muerte digna” – eutanasia- iniciativa que ha sido aplaudida y apoyada por lo morenistas.  Por si fuera poco, el partido de López Obrador ha presentado otras iniciativas en el Senado, concretamente la de la Senadora, Citlalli Hernández, para modificar el Código Penal Federal y la Ley General de Salud y con ellos sancionar a toda persona, incluidos padres de familia, que busquen “corregir la orientación sexual” de otras personas. Ley mordaza pues. Imposición inquisidora del pensamiento único.

Todas estas iniciativas han sido presentadas con la idea de que sean legisladas antes del primero de diciembre, cuando Andrés Manuel López Obrador, líder y dueño de MORENA, tome posesión como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, para evitar que el nuevo gobierno y en particular el presidente, cargue con el costo político ante la indignación que genera en la mayor parte de la población.  La agenda es pues clara, ir en contra de los valores fundamentales; la estrategia: que AMLO no se lleve el desgaste y siga, como en muchos otros temas, “nadando de muertito”. 

Frente a estas graves amenazas, más de un millón de mexicanos salieron a las calles en más de 120 ciudades del País, cobijados por el fenómeno de la “ola celeste” para gritar a una sola voz: ¡Salvemos las dos vidas! Los legisladores de MORENA querrán imponer la aplanadora y al más puro estilo del viejo régimen priista – del que son hijos putativos- cerrarán los oídos ante el clamo del pueblo mexicano. De frente, queda la esperanza de que prive la sensatez en Andrés Manuel López Obrador y, por lo menos, someta el tema a una consulta ciudadana.

AL final del día, pues no fueron primero los pobres, no fue la corrupción, no fue la impunidad: la prioridad de MORENA es seguir bañando el País en sangre, pero ahora con la de los más desprotegidos, los niños en el vientre de su madre y al “amparo de la ley”. Así funciona el progresismo. 

Arnold Omar Jiménez Ramírez