Iniciamos el 2020 con muchas noticias en torno a la migración, sobre todo en relación con nuestros hermanos binacionales. Abogados especializados en el tema han emitido recomendaciones en torno a la manera de presentarse ante un juez federal, en los Estados Unidos, que de repente podrían parecer no importantes, como la manera correcta de vestir, hablar, etc., para que los jueces, al momento de la audiencia, consideren que están frente a una persona que es buena para el país. No está por demás tenerlas en cuenta, pues, por ejemplo, el modo de vestir formal nunca pasa de moda, sobre todo si se trata de asuntos jurídicos.

En la frontera Sur de nuestro país, esta misma semana se ha anunciado, por parte del Instituto Nacional de Migración (INM), que se ha atendido a más de 7 mil migrantes en sólo una semana, exactamente  en Tapachula, Chiapas, según la Oficina de Regulación Migratoria de la Secretaría de Gobernación, provenientes de El Salvador, Cuba, Honduras, Haití, Guatemala, Chile, Costa Rica, Nicaragua y Bolivia, que recibieron servicios como una cita por primera vez, para la foto y huellas digitales, informes, trámites en ventanilla y entregas de tarjetas migratorias. También se anunció que el gobierno del presidente López Obrador aplico una encuesta sobre migración en la misma frontera, con el objetivo de recabar información sobre los flujos migratorios de trabajadoras y trabajadores provenientes de Centroamérica, residentes o en tránsito por el país.

Con estos datos y sin lugar a dudas, la movilidad humana en México ha tomado una posición central en la agenda política, lo mismo que en el resto del mundo. El incremento en el número de personas, familias y menores de edad no acompañados que abandonan sus localidades, por graves situaciones de violencia, pobreza o persecución, ha significado un reto para los gobiernos de los estados receptores, así como de los que fungen como espacio de tránsito migratorio, entre ellos, por supuesto, México. En este contexto, los organismos internacionales especializados aseguran que en las próximas décadas continuará incrementándose la migración, en particular la vinculada con temas relacionados al cambio climático. México, como país de origen, tránsito, destino y retorno, es sin duda un país para el cual la migración ha sido y continuará siendo un tema ineludible. Este flujo migratorio siempre representará un reto y una oportunidad de atención, acompañamiento, asesoría y orientación.

La misión que esta Comisión Diocesana tiene en área tan importante, es hoy un desafío que se hace presente con más fuerza. La migración, desde todos sus ángulos sigue presente en México y en todos sus ámbitos. El reto es seguir buscando alternativas que nos permitan dar testimonio de acogida a los que la necesitan.

“En la migración, también somos familia”.

Lic. Margarita Belmontes - Pastoral de Movilidad Humana