Por: Lolis Padilla

Soy una convencida de que los actos externos ayudan a interiorizar, a vivir íntimamente la experiencia. A mí me hicieron falta, en el 2020 y el 2021, los rituales que sé no son lo fundamental, pero sí permiten que la mente y el espíritu se preparen para hacer un viaje hacia el interior. La baja de casos por la Covid-19 permitió que, la Semana Santa pasada se recuperaran muchas prácticas públicas de de3voción, después de 2 años de restricciones por la pandemia.

Esta vez, me impresionaron 2 ediciones de la Procesión del Silencio: la de Morelia, el Viernes Santo, por la tarde, con el sonido de  los tambores que acompañaron el paso de las imágenes. cargadas en andas por las cofradías, ellas vestidas de negro y ellos con trajes o sotanas del mismo color, incluso algunos con el rostro cubierto, y la otra, también muy impresionante, la de Pátzcuaro, el Sábado Santo, por la tarde, en la que los penitentes llevaban túnicas y capirotes, mientras caminaban descalzos por las empedradas calles del pueblo mágico.

En ambos casos impresiona la solemnidad con la que realizan los trayectos, los penitentes, pero sobre todo el silencio de quienes presenciamos la procesión. Se percibe el respeto con el que los asistentes, desde las banquetas, se suman a los momentos en los que se contemplan estampas de dolor.

Evoco mi niñez, con las estampas de los carros alegóricos que recorrían las calles de Zamora, antecediendo a la venerada imagen del Señor de la Salud, el Sábado Santo. Era una catequesis pública. La baja de la pandemia, que aún no termina, ha permitido recuperar algunos ritos, por lo que ésta fue la ocasión para rescatar las mejores tradiciones de la Semana Mayor, para la reflexión y la conversión. 

Recordemos que la evangelización de nuestra patria se hizo con muchos signos externos, que prevalecen hasta la fecha, ambientan y dan significado a lo que se celebra. La religiosidad popular debe ser cuidada, promovida y llenada de Evangelio, para que se vuelva vida en las capillas, barrios y colonias. Nunca como ahora necesitamos de actuar en favor de la paz, promoviendo los valores cristianos que las prácticas colectivas nos ayudan a reafirmar, para contagian a otros.

Felicidades al Comité Organizador de la Procesión del Silencio en Zamora, que reunió a miles de varones que recorrieron las principales calles y parroquias de la ciudad, bajo el candente Sol del Viernes Santo. Felicidades, también, al Comité Organizador de la Procesión de Mujeres. ¡Rescatemos y llenemos de significado éstas y otras tradiciones, y felices Pascuas de Resurrección!