De acuerdo con lo aseverado por Bernardo Barranco, en su reciente colaboración para el semanario “Proceso”, el cardenal Pietro Parolin, quien recientemente visitó nuestro país, es papable. Tal vez no le falte razón a BB, al emitir semejante afirmación. En efecto, el cardenal Parolin se desempeña como Secretario de Estado del Vaticano, después del Papa la mayor autoridad.

Según los vaticanólogos, el cardenal Parolin goza de todas las confianzas del Papa Francisco: tiene 66 años de edad, es un hombre abierto, de carácter amable y de una trayectoria larga y valiosa al servicio de la Santa Sede. Es un diplomático de carrera, formado en la prestigiada Academia Pontificia Eclesiástica. Ha trabajado en Asia, en particular en Vietnam y en la difícil República Popular China.

En su visita a nuestro país, para consagrar a un sacerdote de Yucatán, quien ha sido designado como Nuncio Apostólico, aprovechó su breve estancia en México para entrevistarse con el presidente López Obrador. Obviamente, al cardenal le interesabas dicho encuentro. Como bien se recordará, AMLO, pretendía que tanto España como el Vaticano se disculparan por lo acontecido durante la conquista de México.

España se negó, simple y llanamente por el adagio de sobra conocido: “Crímenes son del tiempo y no de España”. Por su parte, el Vaticano, en voz del director de la Oficina de Prensa, asentó al respecto: “Por el momento, el Vaticano no tiene un pronunciamiento adicional, pero como es sabido, el Santo Padre ya se ha expresado con claridad sobre esta cuestión”.

No está por demás recordar que los acontecimientos del pasado no pueden juzgarse con los criterios vigentes del presente, sino en el contexto en el que se efectuaron. De no ser así, nos exponemos a emitir condenas extemporáneas. Los acontecimientos deben evaluarse en su contexto histórico.