Según un estudio realizado, el año pasado, por una de las revistas de salud más importantes en la Unión Americana, en los Estados Unidos de América, sólo el 25 % de la población le da algo de importancia a la salud mental. El estudio reveló cómo apenas, de cada 10 familias, sólo 1 tiene entre sus prioridades, la atención psicológica de la familia.

En México, la situación no puede ser muy diferente. Según el psiquiatra Jesús Carrillo Soria, especialista en trastornos mentales, no hay una cultura favorable a la atención de la salud mental: “Las familias no han entendido la importancia de la atención psicológica y psiquiátrica. Hay un tabú muy grande, y se considera que las personas que acuden con un psicólogo, son débiles de mente; no se diga con psiquiatra, porque entonces asumen que la persona está loca”.  

El Académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, Francisco Martínez León, asegura que hay un psicólogo por cada 300 mil habitantes, en México. Además, el mexicano no asiste a servicios como terapias, debido a una cultura en la que ir al psicólogo no está bien visto: “Vas al doctor cuando te duele una muela; vas a cientos de especialistas en la parte médica, pero cuando te duelen las emociones, no acudes con nadie. Se lo cuentas a amigos o a tu pareja, pero realmente no se atiende la parte de la salud mental”.

México vive una situación compleja ocasionada por el fenómeno de la pandemia. No se trata sólo de la afectación en la salud física, que han sufrido miles de mexicanos, al ser infectados; se trata, también, de la salud mental, que se ha visto afectada por diversos factores: el encierro, el estrés, las preocupaciones por la falta de empleo etc. Carrillo Soria explica para este medio, que: “Los mexicanos estamos viviendo en una situación de vulnerabilidad, es decir, no sabemos cuándo ni cómo nos podemos infectar. Esta vulnerabilidad nos deja expuestos a situaciones que no hemos resuelto a nivel emocional y de repente brotan y hacen más compleja nuestra situación”.  Para el especialista, la vulnerabilidad es mucho más compleja, toda vez que esta enfermedad nos pone literalmente frente a la posibilidad de morir, de la forma que ya hemos visto en quienes, desgraciadamente, han perdido la vida: solo y en sufrimiento.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental consiste en 4 factores:

  • Se trata de algo más que una ausencia de trastornos o afecciones mentales.
  • Es una parte integral del equilibrio en todo el cuerpo. No puede haber salud sin salud mental.
  • Los factores biológicos, socioeconómicos y del medioambiente, son determinantes de la salud mental.
  • Existen diversas estrategias y tratamientos asequibles para proteger y restablecer la salud de la mente.

Tener una buena salud, tanto mental como física, consiste en poder realizar todas las actividades diarias, sin problemas. También incluye poder enfrentar el estrés natural del día a día, sin que afecte al resto de los factores de la vida. Promover, proteger y restablecer la salud mental, son medidas que permiten la productividad y la contribución a la sociedad. El funcionamiento eficaz dentro de una comunidad, demuestra un equilibrio entre mente, cuerpo y estilo de vida. Se trata, además, de las capacidades, individuales y colectivas, para manifestar pensamientos y emociones. A nivel individual, abarca la interacción social, la forma de sustento y también la de disfrutar la vida.

Los padres de familia estamos obligados a estar atentos a descubrir las situaciones que ameritan la intervención de un profesional de la salud mental en nuestros hijos, con nuestras parejas o para nosotros mismos. Hemos de ser conscientes de que existe, también, el cansancio emocional, el desánimo y la frustración, y en ese sentido, un psicólogo podría ser una buena opción para superar situaciones que, de no atenderse, complicarían nuestra salud física. No olvidemos: tan importante es la salud física como la emocional.