Hay una inexplicable obsesión entre algunos diputados progresistas, por hacer del asesinato de un menor, un “derecho” fundamental. Una y otra vez, legislatura tras legislatura, aparece en la agenda, la idea de reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para que se permita la practica del aborto en todo el país. No importa el hambre de más de la mitad de los mexicanos; tampoco, la impunidad y la corrupción o la falta de oportunidades para los jóvenes, y menos la ola creciente de violencia en México… A los “progres” les interesa ver más sangre sobre el suelo mexicano: la de los inocentes que viven en el vientre de su madre.

La LXIV Legislatura federal que recién empieza, ya ha roto récord: el grupo parlamentario del PRD (Partido de la Revolución Democrática) presentó, el pasado 6 de septiembre, una iniciativa para reformar el artículo IV constitucional, para que quede de la siguiente manera: “Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos. Se garantizará este derecho, estableciendo la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la interrupción del embarazo cuando la mujer interesada así lo solicite o lo necesite, como una obligación institucional”.

Lo preocupante no es sólo esta iniciativa (el PRD nos tiene acostumbrados a sus necedades), sino que la Cámara de Diputados de hoy, configurada de manera tal que es muy probable que encuentre tierra fértil en MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional), el MC (Movimiento Ciudadano), algunos miembros del PRI (Partido Revolucionario Institucional) y más de algún despistado panista, así que a diferencia de otras legislaturas, en ésta hay condiciones para que la iniciativa perredista pueda convertirse en realidad. En esta “cuarta transformación” que propone “dejar atrás el autoritarismo”, habrá que enfrentarse a una “aplanadora” parlamentaria muy al estilo priista.

Esta realidad es terriblemente desafiante para nosotros los católicos. Hace apenas 2 semanas, el Papa Francisco exhortaba a los obispos recién nombrados, a defender la vida, como parte fundamental de su ministerio apostólico. A los laicos, prácticamente desde el inicio de su pontificado, nos ha invitado a hacer frente a lo que llama la colonización ideológica, que busca imponer siempre desde la ideología, una serie de postulados que vulneran profundamente la dignidad humana; sin duda, es el aborto el emblema más cruento de dicha colonización, pues en nombre de los derechos humanos, de la libertad y de la autodeterminación, se le quita la vida a un inocente. El aborto no es sino una de las herencias ideológicas que nos dejó el totalitarismo del Siglo XX, legalizado en la Unión Soviética, en 1920, y años después por la Alemania nazi. Frente a este panorama, no podemos permanecer indiferentes ni debemos callar ante un Estado que pretende abrogarse la autoridad para legalizar un acto criminal. Tres cosas muy concretas que podemos hacer:

  • Hacer conciencia en nuestros hijos, en nuestras familias, con nuestros vecinos y conocidos, de la perversidad del aborto. Es importante buscar argumentos sólidos que puedan ayudarnos a orientar a quienes nos rodean.
  • Promover en nuestras comunidades parroquiales, con nuestros sacerdotes, una jornada de oración por la vida, además de concientizar a los grupos parroquiales y organismos de laicos sobre el tema.
  • El Frente Nacional por la Familia y varias organizaciones civiles preparan una gran manifestación en todo México, para levantar la voz y exigir a las autoridades que detengan este tipo de iniciativas. En casi todas las ciudades del país habrá estas movilizaciones a las que hay que sumarnos y lograr un movimiento sin precedentes

Arnold Omar Jiménez Ramírez