Sí, en México hay más de 40 mil familias incompletas… Son familias a las que les ha sido arrebatado un familiar: un padre, una madre, un hijo, un hermano. De un día para otro, la maldad más inhumana los arrebató de sus hogares, ocasionando uno de los dolores más indescriptibles que puede vivir cualquier familia: la desaparición de un ser querido.

En México, el drama de los desaparecidos alcanza cifras terroríficas. En efecto, el ex titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) dio a conocer, en enero pasado, que en México había un total de 40 mil 180 personas desaparecidas, desde que comenzó a tenerse un registro en el tema, en el 2006, pero las cifras son más escandalosas si tomamos en cuenta otros factores. A esta Comisión han acudido más de 50 mil personas a dejar su información genética o dactilar para ver si coincide con la de algún cuerpo encontrado y, por otra parte, desde inicios del 2008, se dejó de tener un registro ordenado de las personas desaparecidas, a pesar de haber una ley impulsada desde la Cámara de Diputados, que obliga al gobierno federal a contar con dicho registro. Es, pues, muy factible que la realidad supere por mucho los 40 mil desaparecidos de los que habla la CNB.

El crimen organizado no ha respetado ni edades ni sexo. Del total de desaparecidos, el 73.7 % son hombres, mientras el resto (23.3 %) son mujeres. El 92.3 % de las mujeres que desaparecen, se cree que terminan en la trata de personas. Tampoco los pequeños se salvan de la tragedia: entre 1995 y el 2018 han desaparecido en nuestro país, poco más de 9 mil niños, según cifras dadas a conocer por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Hace apenas una semana, el gobierno federal dio a conocer que se han encontrado 4 mil 974 cuerpos en 3 mil 24 fosas clandestinas, la mayoría de ellos en estados como Tamaulipas, Chihuahua y Veracruz.

En fin, la estadística oficial nos habla de una realidad compleja, muy lamentable, que deja ver una descomposición social cada vez más preocupante y desafiante. Los cinco estados con más personas desparecidas son Tamaulipas, Estado de México, Jalisco, Sinaloa, Nuevo León, Chihuahua y Coahuila.

En Michoacán, según datos dados a conocer por el gobernador Silvano Aureoles, se registra del 2006 a la fecha, un total de 3 mil 404 desapariciones; de éstas, mil 522 fueron localizadas vivas y 126 sin vida. En este lapso de 13 años permanecen sin aparecen un total de mil 756 personas. Hasta el pasado junio, se habían reportado 617 desapariciones durante el 2019. De seguir la tendencia, estaremos entre los primeros 10 estados con más desaparecidos en el país y como uno en tener el mayor número de personas desparecidas por vínculos con el crimen organizado.

Las cifras pueden volvernos fríos y confundirnos. Es necesario recordar que, detrás de cada desaparecido hay una persona concreta, de carne y hueso, con una historia, un pasado y miles de planes y posibilidades. Detrás de todas ellas hay una familia que espera su regreso a casa. Por cada persona desaparecida, hay toda una familia que está sufriendo, angustiada, al no saber si su familiar vive o muere, si su sufrimiento es poco o mucho… Hay quienes, incluso, esperan encontrar el cuerpo de su familiar, para no vivir la prolongada angustia que genera la incertidumbre de no saber dónde y cómo está la persona que aman. Frente a este drama, preocupa la incapacidad de la autoridad que no da respuestas convincentes ni visos de una estrategia que ayude a mitigar tan terrible realidad.

Mientras en México haya más de 40 mil familias incompletas, es una mentira vulgar y pretensiosa decir que tenemos un pueblo feliz, feliz, feliz, por más que la autoridad insista.