Después de la enorme alegría que ha suscitado el anuncio de que varias vacunas habían sido aprobadas para su empleo inmediato, cayó como agua fría la reacción de muchas personas ante la acción concreta de vacunarse. Esto nos lleva a considerar que no basta una solución de laboratorio ante un problema humano, para que se llegue a un buen fin. Máxime, tratándose de algo que está todavía en cierta penumbra.

Por los medios masivos de comunicación y por el hashtag han aparecido una serie de malas informaciones y acusaciones infundadas, afirmando que los grandes grupos farmacéuticos habrían creado el virus para enriquecerse con la venta, ahora, de las vacunas, o afirmaciones que dicen demostrar las mentiras sobre el Covid-19.

Todo esto es la punta del iceberg.  13 mil personas de 13 países, una de cada 3, dijeron que rechazarían vacunarse, aunque la vacuna estuviera aprobada y recomendada por las autoridades competentes. En Francia, uno de cada 2 habitantes dice no acepar vacunarse. Esto nos indica que será muy difícil alcanzar la inmunidad colectiva, aun después de varios meses de la distribución de vacunas contra el Covid-19.

Lo anterior nos lleva a que se debe empezar a trabajar en el campo social de convencer a los ciudadanos sobre la bondad de las vacunas. Aquí es donde entran las ciencias que se ocupan del convencimiento, como las sociales y psicológicas. En la universidad norteamericana Rutgers, un grupo de investigadores ha enviado una carta a 408 empleados de la universidad, para informarles sobre una campaña de vacunación contra la gripe. Los trabajadores han sido divididos en 2 grupos, sin que ellos lo supieran. Los del primer grupo recibieron el mensaje, con la fecha, hora y lugar  donde serían vacunados. El lugar y fecha habían sido programados automáticamente, pero podía desistir cualquier trabajador en cualquier momento. El otro grupo ha recibido el mensaje, pidiéndole escoger una fecha para vacunarse. El 92 % de los empleados del primer grupo ha llegado a su cita, mientras que sólo el 50 % del segundo ha dado los pasos necesarios para hacerse vacunar.

Habrá que emplear medios que convenzan a la gente, de que se trata del bien de los demás, no sólo del propio, y para esto tenemos a las ciencias sociales que se han desarrollado en los últimos años. Ojalá caiga en la cuenta, nuestro presidente Obrador, de que su palabra y autoridad no son suficientes. Que en esto se necesita, también, de la ciencia y otros medios.