Pbro. Raúl Duarte Castillo

En la vida no se puede conseguir todo lo que uno desea y piensa que es lo mejor. Esto sucede en todas las actividades humanas. Así pasa también en el campo del gobernar. El arte de saber gobernar ha sido objeto del estudio de grades luminarias, a través de la historia, pero siempre nos hemos encontrado con una distancia, que a algunos nos parece enorme, entre las propuestas y la manera de llevarlas al cabo.

Recuerdo un acontecimiento en mi pueblo, cuando yo era niño. Unos hombres que de alguna manera eran los que siempre andaban en la política del pueblo, se juntaron y fueron a ofrecer la Presidencia del pueblo a un hombre que era conocido y estimado en mi pueblo, pero que nunca había andado en la política. Este señor recibió a la comitiva de los que sí andaban siempre en la política o politiquería, como se usaba entonces, y ante la propuesta, les dijo que no, que él tenía su pequeño negocio, que no sabía ni tenía experiencia de gobierno, y que no, pero no sé cómo, lo convencieron de que aceptara y fue un gobernante bueno, que se ocupó del bien del pueblo, hizo algunas mejoras que se exigían y, sin robar a nadie ni enriquecerse, regresó a su pequeño negocio.

Lo anterior parece un sueño, pero fue real, aunque en pequeño. Esto mismo sucedió, por lo que nos cuenta el primer libro de Samuel, en el caso del primer rey de Israel: Saúl. Era éste un muchacho que trabajaba la tierra y se ocupaba de los animales en casa de su padre, y, de pronto, buscando unos animales que se le habían perdido a su padre, se encontró con el profeta Samuel, quien lo ungió como rey. Después, los habitantes de su pueblo, de Ramá, lo eligieron como su rey.

Ante las elecciones que se van a llevar al cabo este domingo en nuestro país, siente uno que de los que se presentan para ser elegidos, ninguno fue llamado por su pueblo a ejercer este oficio, y aquí en parte está la causa por la cual rara vez le atinamos. Los que nos gobiernan, en general, andan tras otros objetivos, no tras del que debería ser: sacrificarse y dedicarse a gobernar, a llevar al pueblo a que viva bien y se pueda desarrollar.

¿Será un sueño pensar que pudiera existir en nuestro tiempo, gente que sí anduviera tras el noble objetivo de servir al pueblo, gobernando? ¿Estará entre algunos nombres de los que nos están proponiendo, este domingo?