Celebración de la Misa y Confesiones Sacramentales

 A raíz del comentario de un lector sobre la Confesión dentro de la celebración de la Eucaristía, les comparto que, en octubre del 2001, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos emitió una respuesta a una duda acerca de la administración de la Penitencia durante la Misa, de indudable interés práctico. Quizá en ocasiones, en la praxis pastoral se ha dificultado el acceso al sacramento de la Penitencia durante la celebración de la Misa -a veces, mediante normas de Derecho particular-, recomendando que se acuda a ella en otros momentos, lo cual, en algunos casos, ha contrastado con las costumbres de los fieles, que muchas veces piden este sacramento, aprovechando que van a Misa el domingo o en otros días, una costumbre mantenida durante muchos años, con ocasión del cumplimiento del precepto dominical.

Desde hace tiempo, por la necesidad de una participación activa de los fieles en la celebración de la Misa, como fruto de las directrices emanadas del Concilio Vaticano II, se ha llegado a lo anterior, lo que en poco tiempo ha cambiado esta práctica pastoral. También se debe tener en cuenta que otra de las motivaciones que se han pugnado para separar el sacramento de la Penitencia de la celebración de la Misa. Ciertamente, el confesor atiende mejor a un fiel cuando éste se acerca a la Penitencia con tiempo por delante y no necesita hacer caso de la cola que hay detrás, en la que otros fieles esperan turno y desean confesarse antes de que termine la Misa. Es por eso que se plantea verdaderamente la duda de la oportunidad de la celebración simultánea de ambos sacramentos.

En su respuesta, la Congregación ofrece una interpretación de las normas aplicables, que también intentan conjugar los derechos de los fieles. En efecto, nos recuerda que se debe tener en cuenta que los fieles tienen el derecho de recibir el sacramento de la Penitencia, siempre que lo pidan razonablemente. Éste es el meollo de la cuestión: ninguna interpretación puede obviar una indicación tan clara del Código de Derecho Canónico, y sería abusiva una interpretación que soslayara un derecho de los fieles. La cuestión radica en la razonabilidad de pedir la Confesión durante la Misa. La Congregación, en el texto que se comenta, aunque no lo aborda explícitamente, da a entender -a mi juicio, claramente- que tal petición la considera razonable. ¿Por qué? Tampoco lo explica, pero fácilmente se puede aducir que la Congregación prefiere proteger el derecho de los fieles. Así, de entre las diversas interpretaciones de las normas en juego, se escogen las que protegen el derecho de los fieles a confesarse en cualquier lugar y de cualquier modo, lo cual no es arbitrario -sería un error-, sino que encuentra su respaldo en el Código de Derecho Canónico.

Concluye el documento con algunas indicaciones prácticas que se deben tener en cuenta a la hora de organizar la atención pastoral de los fieles, en el caso -se entiende- de que en el lugar no haya norma de derecho particular aplicable. Con todo, el legislador particular debería tener en cuenta esta respuesta, a la hora de dictar normas.

La respuesta añade que "no es lícito unir el sacramento de la Penitencia con la santa Misa, de modo que se haga una única celebración litúrgica". Lo que se prohíbe es hacer una única ceremonia que incluya los 2 sacramentos. Naturalmente se prohíben las absoluciones colectivas dentro de la Eucaristía, pero en esta indicación también quedan prohibidas otras ceremonias que incluyen quizá ritos penitenciales y la celebración de la santa Misa, con Confesión y absolución individual. Queda autorizada la celebración del sacramento de la Penitencia durante la Misa, acudiendo a la Confesión, los fieles que asisten a la Misa.

Esta interpretación queda confirmada por la Instrucción “Redemptionis Sacramentum”, emanada de la Congregación para la Disciplina de los Sacramentos y el Culto Divino, el 25 de marzo del 2004. El número 75 de este documento dice textualmente: “Además, según la antiquísima tradición de la Iglesia romana, no es lícito unir el sacramento de la Penitencia con la santa Misa y hacer así una única acción litúrgica. Esto no impide que algunos sacerdotes, independientemente de los que celebran o concelebran la Misa, escuchen las confesiones de los fieles que lo deseen, incluso mientras en el mismo lugar se celebra la Misa, para atender las necesidades de los fieles. Pero, esto hágase de manera adecuada. Sin ofrecer, además, otros espacios fuera de la Misa para atender a los fieles que necesitan del sacramento de la Reconciliación”.