Por: Arnold Jiménez

Desafortunadamente el aborto sigue ganando camino en las legislaturas locales bajo el empuje de MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) que en los últimos meses ha impulsado cambios legislativos en contra de la vida en los estados de Colima, Baja California por mencionar algunos. En esta semana, fue el vecino estado de Guerrero el que se suma a las filas de las entidades en las que asesinar a un menor en el vientre de su madre es legal.  Con 30 votos a favor, 13 en contra, una abstención y un voto nulo, el Congreso local ha dado salida a la reforma a seis artículos del Código Penal (del 154 al 159) y ha derogado el 158, que castigaba con penas de uno a tres años de prisión el aborto que se produjera fuera de las causales de violación, riesgo para la salud, aborto provocado o inseminación artificial no consentida. Tras la aprobación de reforma al Código Penal estatal, el aborto deja de ser delito para quien lo practique de manera voluntaria antes de las 12 semanas de gestación. Personal médico, parteras o cualquiera que lo lleve a cabo antes de esa semana no cometerá delito. Después de esa semana, seguirá siéndolo con reducción de la pena de seis meses a dos años (ahora es de uno a tres años). Las causales de violación, inseminación forzada, alteraciones genéticas o aborto accidental, por las que actualmente no se penaliza el aborto en la entidad sin plazo alguno, se mantienen, pero el Código Penal se homologa a la NOM 046 (Norma Oficial Mexicana) que permite el aborto en caso de violación a nivel nacional sin necesidad de denuncia ni comprobación de los hechos.

Desafortunadamente los congresos locales están cediendo ante la presión política que ejercen los grupúsculos feministas quienes han radicalizado sus posturas y relacionan la violencia que se vive en las calles en contra de la mujer con el “derecho a decidir sobre su propio cuerpo”. Además, ceden frente a la presión que se está ejerciendo desde la federación para que avancen las legislaciones locales en materia de aborto. Por eso, las modificaciones legales se hacen en exprés, con acuerdos bajo la mesa y de espaldas a la ciudadanía que no suele reaccionar a tiempo.

Es de llamar la atención la forma en que los medios de comunicación abordan el tema del aborto. La imparcialidad frente a un fenómeno tan complejo en el que los presupuestos ideológicos saltan a la vista, los medios masivos deciden utilizar expresiones como “avance”, “derechos”, “logro para las mujeres” y partir de supuestos nunca comprobados tales como: “Muchos abortos clandestinos; “Las mujeres pobres están muriendo”; y argumentando que la situación de violencia, pobreza y desigualdad que vive el estado de Guerrero va a disminuir con la legalización del embarazo.

El avance de la cultura de la muerte en México no se detiene. La irresponsabilidad de quienes ostentan el poder público, su falta de compromiso, de juicio crítico y la incapacidad de escuchar a la ciudadanía son elementos que se combinan a la hora en que en los congresos locales se “discute” la despenalización del aborto.  A la sangre que corre a diario por las calles de nuestro país gracias a la violencia desbordada ocasionada por los grupos del crimen organizado, ahora habrá que sumarle la sangre de cientos de niños inocentes que serán sacrificados de manera legal y pagada con nuestros impuestos. No podemos permanecer indiferentes, urge que desde nuestras trincheras debemos hacer todo lo posible porque en México haya una cultura favorable a la vida; urge un mayor compromiso, nuevos lenguajes, nuevas formas para que, el primero y fundamental de los derechos, la vida, se defienda en todo momento.