MONS. SALVADOR MARTINEZ SILVA
Obispo Auxiliar del Sr. Fulcheri
(1940-1946)

     

Salvador Martínez Silva nació en Zamora el día 30 de marzo de 1889. Fueron sus padres Dn. Ramón Martínez y Doña María Silva. Ingresó al seminario donde destacó por su espíritu trabajador y estudioso. En el año de 1910 fue enviado a estudiar teología a Roma, donde se doctoró, y fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1911.
 
Una vez vuelto a Zamora en 1913, se desempeñó como profesor en el  seminario y padre espiritual del mismo, juez prosinodal, secretario de la Junta Diocesana de Catecismo, director diocesano de la Unión Misional del Clero, oficial y secretario de la Mitra, canónigo magistral, provicario y vicario general de la diócesis.
 
Durante la persecución religiosa de Calles, en 1927, estuvo desterrado en  California, regresando en 1928 como secretario “de facto” de la curia, informando casi a diario al Sr. Fulcheri, desterrado en México, de la situación en general de la diócesis y, en particular, de los sacerdotes. Fue un 13 de agosto de 1940, que fue nombrado obispo titular de Jasso y auxiliar de Zamora, después de que la Santa Sede accedió al ruego del Sr. Fulcheri. Y fue el 11 de noviembre de 1940, IV centenario de la fundación de Zamora y fiesta de San Martín de Tours, patrono de la ciudad, el día de su consagración episcopal en la Catedral.
 
Monseñor Martínez Silva fue un hombre práctico y ducho en las finanzas, trabajador incansable, de constante iniciativa, buen orador y efectivo organizador. Ya desde antes de ser obispo, se había desempeñado con responsabilidad y eficiencia en todos los cargos que, tanto el Sr. Núñez como el Sr. Fulcheri, le confiaron, más por propia iniciativa realizó otras muchas obras y actividades en beneficio de la clase obrera, como la fundación junto con el P. José Plancarte en 1921 de la Casa del Obrero en Zamora, así como del sindicato de campesinos de la Rinconada.
 
El Sr. Martínez Silva participó directa y decididamente desde el mes de diciembre de 1930 en la devolución que el gobierno hizo de la Catedral Nueva a la Iglesia para su terminación y uso. Un proceso largo y complejo, pero que con la diplomacia y empeño del Sr. Martínez se logró dicho fin el 25 de octubre de 1939, reiniciando el rescate y la construcción del edificio. Sin embargo, en 1940 llegó una orden presidencial para tomar de nuevo el inmueble e impedir su construcción. Todavía en 1942 intentó negociar con el presidente Ávila Camacho, pero fue inútil.
 
Fue ciertamente el Sr. Martínez Silva un verdadero auxiliar para el Sr. Fulcheri, tanto porque este lo necesitaba (eran ya 18 años de trabajo en la Diócesis de Zamora y 10 más en Cuernavaca), como porque aquel se entregó de lleno a cumplir su papel como tal. El obispo auxiliar suplía en muchas ocasiones al Sr. Fulcheri en una agenda sumamente llena de celebraciones y visitas pastorales, además de que asumió la redacción de muchas circulares, edictos, etc. Y aunque realmente fueron pocos los años que el Sr. Martínez Silva auxilió al Sr. Fulcheri, ciertamente fue valiosa su ayuda.
 
A la muerte del Sr. Fulcheri, el cabildo zamorano se reunió el 4 de julio de 1946 para elegir un vicario capitular mientras se nombraba nuevo obispo, ya que un obispo auxiliar no tiene derecho a sucesión según lo ordena el derecho canónico. El Sr. Martínez permaneció en Zamora algún tiempo más cumpliendo religiosamente con sus obligaciones y asistiendo a las reuniones del cabildo, hasta que en 1947 fue nombrado obispo auxiliar del Sr. Luis Altamirano y Bulnes, Arzobispo de Morelia, donde permaneció hasta su muerte acaecida el 20 de febrero de 1969.