P. José Ochoa Gutiérrez

Nació en Chavinda el 29 de julio de 1909, en el seno de la familia formada por Dn. Jesús y Doña Adelaida. Fue bautizado el 1 de agosto de ese mismo año, recibió la confirmación en octubre de 1910 e hizo su primera comunión en 1915. Sus estudios de primaria los realizó en su pueblo y en 1920 a la edad de 11 años ingresó al seminario de Zamora, donde estudió solamente 6 años, pues la persecución religiosa obligó a cerrar la institución en 1926, por lo que continuó en Roma sus estudios hacia el sacerdocio, donde fue ordenado el 25 de octubre de 1931.

 

Regresó a México el 20 de agosto de 1932 y el 1 de septiembre fue nombrado vicario cooperador de la Parroquia de la Purísima en Zamora. Deseoso de trabajar para un sector específico, con ayuda de la Srita. Soledad Prado, quien era presidenta de las catequistas de Catedral creó a los Tarcisios, mismos que se convirtieron en una congregación religiosa para varones. Organizó también una asociación para mujeres, a las que se les llamo Cecilias. Ambos grupos de jóvenes fueron para el P. Ochoa gran apoyo para su apostolado en Zamora. El 12 de diciembre de 1935 efectuaría la fundación de los Misioneros de la Sagrada Familia eligiendo a cinco tarcisios.

 

En 1939 fue nombrado párroco de la parroquia de San Francisco en Uruapan, donde promovió la catequesis, abrió el culto a la capilla de los barrios, promovió la educación de los niños fundando escuelas, inició la construcción  del santuario de la Virgen de Guadalupe, la Iglesia de la Sagrada Familia, la capilla doméstica, la del barrio de San José y la del noviciado de los misioneros de la Sagrada Familia; organizó círculos de estudio bíblicos y de doctrina social para familias, fundó el dispensario Tata Vasco y en y en 1940, con ayuda de la Srita. Prado Aguilar, fundó la Operarias de la Sagrada Familia con jovencitas que habían pertenecido a las cecilias.

 

En 1944 le fue aceptada su renuncia a la parroquia, a fin de dedicarse de tiempo completo a las congregaciones religiosas por él fundadas, con presencia ya en algunas parroquias de la diócesis. Además, el P. Ochoa siempre se distinguió por su amor a la Eucaristía, lo que le llevó a participar muy activamente en el Congreso Eucarístico de Corupo, y posteriormente, él mismo organizaría tres congresos más: en Uruapan, en San Lorenzo y con motivo de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción.

 

El P. Ochoa murió el 8 de agosto de 1984 en Uruapan. Sus restos yacen en la parroquia de la Sagrada Familia.