Reactivada nuestra Página Web Diocesana Los medios de comunicación han dejado de ser simples herramientas para interlocutar, ya lo dijo Mons. Claudio Celli, Presidente del Pontificio Consejo de Medios de Comunicación, se han convertido en una “dimensión existencial”.

Pero a decir verdad,  la comunicación no es un simple  instrumento. La comunicación en los tiempos actuales ha influido en la manera de ser del individuo, en la manera de vivir y en los conceptos fundamentales de la persona.

Si bien han impuesto una nueva manera de convivir y vivir entre las personas, no cambian en nada el ser y quehacer primario de la Iglesia. Es así que para la Iglesia los medios de comunicación no son fines sino medios al servicio de la evangelización, del anuncio del Reino, tal como se voceaba desde los orígenes, en los tiempos de la misión apostólica.

Estamos siendo testigos y a la vez parte de un fenómeno social: el aumento de la desorientación, de la soledad; vemos difundirse la pérdida del sentido de la vida, son vagos los puntos básicos de referencia en las personas, se extiende cada vez más el relativismo en torno a la verdad, nos desenvolvemos en la dificultad para crear relaciones profundas.

Hemos de considerar que los medios de comunicación tienen una fuerza enorme para manipular conciencias, su uso puede producir efectos positivos o negativos. Pero no son fuerzas de la naturaleza incontrolables, están bajo el dominio y voluntad humana. De ahí que las consecuencias de su uso acusan las realidades interiores del hombre actual, de sus deseos e inclinaciones, de sus sentimientos y pasiones; de lo que se es y se pretende ser. “A menudo las personas experimentan la vida misma como una experiencia de los medios de comunicación social” (cf. Aetatis novae, 2).

“Pero, a pesar de su inmenso poder, los medios de comunicación son y seguirán siendo sólo medios, es decir, instrumentos, herramientas disponibles tanto para un uso bueno como para uno malo. A nosotros corresponde elegir. Los medios de comunicación no exigen una nueva ética; lo que exigen es la aplicación de principios ya establecidos a las nuevas circunstancias. Y ésta es la tarea en la que todos tienen un papel que desempeñar” (Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Jubileo de los Periodistas – 2000)

La Iglesia, cuyo instrumento básico de evangelización es el testimonio y la palabra, tiene un interés imperativo por la comunicación y sus multiformas modernas. Es enviada al mundo para anunciar la buena nueva (cf. Mt 28,19-20; Mc 16,15), “tiene la misión de proclamar el Evangelio hasta el fin de los tiempos. Hoy sabe que es preciso usar los medios de comunicación social” (cf. Concilio Vaticano II, Inter mirifica, 3; Pablo VI, Evangelii nuntiandi, 45; Juan Pablo II, Redemptoris missio, 37; Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Communio et progressio, 126-134, Aetatis novae, 11).

Consciente de que la comunicación social forma en la opinión y en los valores y evocando el imperativo básico de su ser misionera y el envío a proclamar la verdad que viene de Dios, tiene delante de sí un reto que afrontar. Se trata de ayudar a las personas a descubrir,  a través de los medios de comunicación social, la belleza y fundamento de la vida desde la experiencia de la fe.

Al poner  nuevamente esta página web de nuestra diócesis, renovada y actualizada, abierta a consulta, queremos desde la dirección de CODIPACZAM asumir una postura eclesial responsable, con una actitud “fundamentalmente positiva y estimulante”. Evangelii nuntiandi, 45. Para construir y apoyar a la evangelización y vida pastoral de nuestra Diócesis de Zamora.

 

 

Rafael Morales Navarro, Pbro.

Delegado de CODIPACZAM



Enero 2018