La Relación con la Tecnología

Este cuarto aspecto tiene que ver con el uso de la tecnología: mientras que los avances tecnológicos han mejorado nuestras vidas, hay que ser prudentes en su uso, pues trae consecuencias negativas; para unos, la tecnología ha mejorado sus relaciones; para otros, se ha convertido en una forma de adicción, sustituyendo la relación humana e incluso a Dios. Más allá de todo eso, la tecnología es ahora una parte permanente de la vida de los jóvenes y tiene que ser entendida como tal.

El impacto de los medios de comunicación social en la vida de los jóvenes no puede ser subestimado: son una parte significativa de la identidad y estilo de vida de los jóvenes. Los ambientes digitales tienen un gran potencial para unir personas distantes, como nunca antes. El intercambio de información, ideales, valores e intereses comunes es más posible. El acceso a herramientas de aprendizaje “on line” ha abierto oportunidades educativas para los jóvenes en zonas remotas y ha puesto al mundo del conocimiento al alcance de un “click”.

La ambigüedad de la tecnología es evidente, cuando lleva a ciertos vicios, lo que se manifiesta por medio del aislamiento, la pereza, la desolación y el aburrimiento. Es evidente que los jóvenes del mundo están consumiendo obsesivamente productos virtuales. A pesar de vivir en un mundo híper-conectado, la comunicación entre jóvenes permanece limitada a los que son similares entre sí. Hay una falta de espacios y oportunidades para el encuentro de las diferencias. La cultura “mass media” sigue influyendo en la vida e ideales de los jóvenes y trae nuevos desafíos, dado el grado de poder que la compañía de estos nuevos medios ejerce sobre la vida de los jóvenes.

A menudo, los jóvenes tienden a separar su comportamiento “on line” y “off line”, por lo que es necesario ofrecer a los jóvenes, formación sobre cómo vivir su “vida digital”, porque los espacios virtuales nos ciegan a la vulnerabilidad del otro y obstaculizan la reflexión personal. Problemas como la pornografía, distorsionan la percepción del joven sobre la sexualidad humana. Otros riesgos, son: pérdida de la identidad, causada por una falsa comprensión de la persona, una construcción virtual de la personalidad y la pérdida de una presencia social concreta. A largo plazo, incluyen: pérdida de la memoria, la cultura y la creatividad ante el acceso inmediato a la información y de concentración, causada por la fragmentación.

El documento ofrece 2 propuestas en lo que respecta la tecnología: Primera, involucrar a los jóvenes en un diálogo, pues la Iglesia debe profundizar en su comprensión de la tecnología, para asistir en el discernimiento sobre su uso, y Segunda: la Iglesia debe ver a la tecnología como un lugar fecundo para la Nueva Evangelización.

Estar atento al uso de los medios de comunicación por los hijos, es necesario, pues es peligroso, y más quienes están detrás y quieren hacer daño a la integridad física y moral de los hijos. ¡JÓVENES, EVANGELICEMOS LOS MEDIOS CON EL MENSAJE DE CRISTO!