Instancia de Vocaciones del Seminario Diocesano de Zamora

 

El apóstol Pablo en su carta a los romanos enseña como «todo el que invoqué el Nombre del Señor será salvo» (Rm 10,13) y en torno a esta afirmación se planteaba la cuestión del “anuncio” sobre el cuál la Iglesia se debe involucrar pues de lo contrario «¿Cómo creerán si no han oído hablar de él? ¿Cómo oirán si nadie les anuncia? ¿Cómo anunciarán si nadie los envía?» (Rm 10,14-15).

 

El Papa Francisco hablando del anuncio hace ver a la Iglesia, como ella quitándose el miedo ha de tomar la iniciativa de ir al encuentro de las personas (EvG 24), se trata de “primerear el Evangelio”, pues en Cristo, Dios mismo ha tomado la iniciativa de venir a nuestro encuentro, nos ha primereado. Anunciar el evangelio hoy a las nuevas generaciones, no es propiamente un cometido de la promoción vocacional, pero si los jóvenes hoy no conocen a Cristo, difícilmente surgirá en ellos la inquietud de querer seguir a Cristo y por tanto ingresar a nuestro Seminario.

 

Nuestra labor de promoción vocacional consiste en comunicar que por nuestra fe en Cristo, hemos escuchado su llamada a seguirle de forma específica en el sacerdocio.

 

El objetivo de esta instancia es promover, acompañar y discernir entre los niños, adolescentes y jóvenes de la diócesis de Zamora la vocación al sacerdocio ministerial e impulsar al pueblo de Dios a rogar al Dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.

 

·         PROMOVER

Se llega a los niños, adolescentes y jóvenes para hablarles del seguimiento del Señor y su llamada especial al sacerdocio ministerial a varones, para el bien y el servicio de la Iglesia.

·         ACOMPAÑAR

Se ofrece un camino de crecimiento en el seguimiento del Señor para descubrir las semillas de la vocación al sacerdocio ministerial entre los adolescentes y jóvenes.

·         DISCERNIR

Se da un conocimiento personal de cada candidato que desea ingresar al Seminario y con la luz del Espíritu y las líneas de enseñanza que marca la Iglesia, discernir así la conveniencia e idoneidad del ingreso de un adolescente o joven al Seminario.

 

Para lograrlo, dicha instancia año con año realiza y desarrolla encuentros mensuales, campamentos, misiones de semana santa y el pre-seminario. Participa con el CEDVOC, hace contacto con las Foranías y Parroquias, a fin de acercarse a las familias y hacer una vinculación con el Seminario; colabora con la pastoral juvenil y educativa, visitando a los grupos juveniles, asistiendo a los eventos diocesanos, colegios católicos y demás escuelas. Otro apoyo lo constituyen los grupos FyVoc (Familia y Vocación).   n radicaba en Guadalajara y con tiempo presentó los primeros proyectos, siendo aprobados en diciembre del mismo año, de manera que sin ceremonia especial de primera piedra iniciaron los trabajos, comenzando por el edificio que sería la casa de las madres. Los primeros albañiles fueron de Chavinda, entre ellos varios miembros de la familia Franco Toscazo.

 

El 25 de marzo de 1950 se colocó oficialmente la primera piedra. Dos meses después se integró el patronato pro construcción, encabezado por el Sr. Obispo Gabriel Anaya y Diez de Bonilla, además de los PP. Ignacio Orozco, Jorge Vázquez, Francisco Valencia y Jesús Sahagún.

 

La movilización para obtener fondos de las parroquias de la diócesis, amigos y bienhechores del seminario fue intensa desde el principio: colectas, rifas, espectáculos, kermeses y el trabajo físico de los seminaristas de entonces. En 1951, el Sr. Fernando Jiménez Torres y su esposa Lucita Gómez aportaron el dinero suficiente para la  construcción de la capilla, en memoria de doña Concepción Torres de Jiménez. La parroquia de Apo del Rosario, cuyo titular era el Sr. Cura Lorenzo Salazar, donó lo suficiente para la capilla de los padres.

 

El 18 de diciembre de 1952 se colocó la primera piedra de la Capilla del Seminario Mayor, en un acto litúrgico presidio por el Sr. Anaya y Díez de Bonilla, con la asistencia de los capitulares, sacerdotes, religiosas, seminaristas, amigos y bienhechores.

 

El momento de habitar el nuevo seminario fue el 19 de septiembre de 1955, con el edificio sin terminar totalmente, pero ya estaban las dos capillas, cinco aulas de clase, la biblioteca, los dormitorios personales, el comedor, la casa de los padres, los recibidores, las cocinas, el comedor, la casa de las madres y varios campos de recreo. Los seminaristas, ya instalados en su nueva casa, se dieron a la tarea de acondicionar el campo de futbol, los jardines y otros espacios.

 

En el 2008 la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe fue remodelada y se colocó un Cristo que estaba en la sacristía del templo de San Juan Diego.

 

El objetivo del Seminario es edificar una comunidad que animada por el Espíritu Santo, propicie una experiencia profunda de Dios en la que los llamados disciernen su opción sacerdotal, mediante procesos integrales y graduales, para que se configuren con Cristo Buen Pastor.

 

El proceso de formación se divide en dos etapas: la etapa estructuradora (que incluye los estudios de filosofía durante 3 años) y la etapa configuradora (que implica los estudios de teología durante 4 años).