Caltzontzin, antes llamado San Salvador Combutzio, que se traduce como “lugar de pequeños cerros en forma de bolas”, fue una antigua comunidad asentada en los cerros que circundaban el valle de Capatzin, mejor conocido como Parangaricutiro, en donde actualmente se levanta el volcán Paricutín. Sus actuales habitantes tuvieron que emigrar en 1943 a otros lugares, hasta quedar establecidos el 10 de junio de ese mismo año en un nuevo pueblo, situado en los terrenos de la ex hacienda de Santa Catarina, cercana a la Perla del Cupatitzio. 

Desde el siglo XVI, a Combutzio se le agregó el nombre de San Salvador, en honor a su santo patrono: el Divino Salvador, una antigua imagen de Cristo tallada en madera, ataviada con ornamentos y bordados a alusivos a la Eucaristía, con un resplandor en la cabeza y un trozo de pan en su mano izquierda.  

La ahora comunidad parroquial de Caltzontzin, erigida en 1970, como en otras ocasiones, festejó en grande, el pasado 6 de agosto, a su Divino Salvador. La demarcación eclesiástica es atendida por el Sr. Cura Javier Constancio Jiménez y el Pbro. Martín Reyes Asencio, quienes organizaron con los cargueros mayores de la parroquia, un solemne novenario de preparación, a base de misas, rosarios y procesiones, actividades en las que participaron niños, jóvenes y adultos de las 16 colonias que la integran, entre ellas: San Rafael, Charquito, Sol Azteca, Valle Dorado, Doctores, Leandro Valle, Villas del Sol, Progreso Social, Rincón Griego, Nuevo Paricutín, La Cofradía, La Huerta, Toreo El Alto y Toreo El Bajo.  

El  viernes 3 de agosto, la comunidad recibió por la tarde, la visita de Mons. Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora, quien presidió una solemne concelebración eucarística, en la que  motivó a los presentes a no cejar en el seguimiento del Divino Salvador. La misa fue antecedida por una procesión por todo el pueblo, con la imagen peregrina del patrono, trasladada en un nicho arreglado detalladamente para la ocasión. El tradicional recorrido fue encabezado por las autoridades religiosas y los cargueros mayores, a los que siguieron centenares de personas ataviadas con trajes tradicionales y acompañadas por varias orquestas y bandas de música.

Como de costumbre, el día de la fiesta muy temprano fueron entonadas las tradicionales mañanitas en honor del Divino Salvador, por la mañana se llevó a cabo la misa de primeras comuniones, durante todo el día hubo música y quema abundante de cohetones. La misa de función se celebró a la 1 de la tarde, y después hubo diversas actividades culturales y deportivas. Por la noche, los visitantes pudieron disfrutar de la quema de un gran castillo y otros juegos pirotécnicos, para culminar con el tradicional baile, en la plaza del lugar. La celebración se prolongó otros 2 días, con varias actividades.