San Cayetano fue un sacerdote italiano, fundador de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos. En 1671 fue proclamado santo por el Papa Clemente X. Se le conoce como el Santo de la Providencia y patrono del pan y el trabajo.

Por la zona oriente de Jiquilpan se encuentra la única parroquia dedicada a este santo en nuestra Diócesis, donde se le tiene particular devoción. Se trata de una comunidad extensa, que colinda con las otras 2 parroquias de Jiquilpan: Francisco Sarabia y Totolán. Su estructura material, al parecer según diseño del P. Mario Amezcua, es pequeña y de singular belleza, donde el fiel puede regocijarse tranquilamente para un momento de oración.

Hablando de su estructura pastoral, ha tenido un notable crecimiento, con grupos y apostolados que bajo la guía del Sr. Cura Armando Estrada Vivas, han hecho una parroquia muy activa y participativa, como la organización de la fiesta patronal, como el párroco comentó con gusto para “Mensaje” pues la participación de la gente fue intensa, principalmente en la preparación y catequesis de la comunidad, previa a la fiesta, notándose de manera especial su participación en la administración del sacramento de la Reconciliación, con el auxilio de los PP. Salvador Núñez y Leonardo Cisneros.

En lo que concierne a la fiesta, para ésta se realiza un novenario que abarca del 29 de julio al 7 de agosto, cuando las familias de la comunidad toman algunos días y organizan el rezo del Rosario, la comida, la procesión y la Misa, además de que, de acuerdo con sus posibilidades, contratan un grupo musical o cultural en para presentarlo en el atrio parroquial, mientras los grupos parroquiales apoyan a la kermés y se aprovecha la fiesta para realizar la renovación de las promesas y ministerios.

La administración de los sacramentos fue el eje central de la fiesta: el miércoles 1 de agosto se administró la Unción de los Enfermos; un grupo de niños realizó su primera Comunión, el sábado 4, y el domingo 5, el Obispo Electo de Tapachula Chiapas, Mons. Jaime Calderón Calderón, confirió a casi 200 niños y adolescentes, el sacramento de la Confirmación, en solemne celebración. Don Jaime, al iniciar la homilía, preguntó a los confirmandos que quiénes de ellos querían ser santos, a los que todos los presentes respondieron “yo”; nuestro aún Obispo Auxiliar partió de ahí para explicar el camino a seguir, para alcanzar ese objetivo: se necesita conversión y renovación de espíritu y mente, pues la santidad no es un anhelo o un deseo netamente humano, sino un don que se nos da por la gracia del Bautismo; además, invitó a los papás, padrinos y confirmandos a no tomar los sacramentos por tradición, sino por convicción, para ser signos e instrumentos de Cristo en el mundo, de manera especial los que recibieron al Espíritu Santo en la celebración. Para culminar, invitó a todos los presentes a orar unos por otros, como una verdadera expresión de amor.

Al término de la celebración, el Sr. Cura Armando agradeció a Mons. Jaime, su presencia, al igual que a los sacerdotes concelebrantes y a los catequistas, al equipo de Liturgia, al coro, a los seminaristas y a os grupos y movimientos parroquiales, la preparación de la ceremonia y la organización de los demás días de la fiesta, que fue todo un éxito.

El día 7, muy de mañana se entonaron las mañanitas a san Cayetano; se realizaron tantas misas como las del domingo, con diferentes intenciones y agradecimientos; por la tarde se organizó la procesión con la imagen del santo patrono, y por la noche, una presentación musical en el atrio y la quema de mucha pólvora. ¡Felicidades al P. Armando y a la comunidad parroquial!