El Jueves de Corpus es uno de los 4 días de precepto para los cristianos católicos de México: muchos lo han considerado como la solemnidad más grande a celebrase durante el año, inclusive es más grande la afluencia a las celebraciones eucarísticas y procesiones en este día que en la propia solemnidad pascual, siendo ésta, en realidad, más importante. Esto se debe a que desde el inicio de la conquista y evangelización en México, se fue inculcando el amor y la devoción a Jesús presente en la Hostia y Vino consagrados, y en torno a ellos se realizan grandes fiestas, que combinan la solemnidad, la tradición y el folclor de nuestras tierras.

En  nuestra querida diócesis, Corpus Christi significa adoración a Jesús Sacramentado: los colores, olores y sabores son varias de las numerosas las muestras festivas que en este Jueves se dan a lo largo y ancho de la Iglesia zamorana, que van desde pequeñas adoraciones hasta grandes celebraciones en las que participa toda una comunidad.

En muchos lugares, este día no se trabaja, pues la Eucaristía congrega a los hijos en torno a ella, como es el caso de Tarecuato, donde desde temprano, los gremios se reúnen para levantar el altar para la estación y con el son del “corpus” se congregan en el atrio de la iglesia de San Francisco, para realizar la gran procesión con el Santísimo, acompañados de Mons. Jaime Calderón y sacerdotes de la comunidad, que al terminar, celebran la Misa y enseguida comparten la mesa y la fiesta alrededor del místico lugar construido por el danés Fray Jacobo.

En Tingüindín, el Señor estuvo expuesto en el baldaquino, a los pies de la bella imagen de la Virgen de la Asunción, mientras el pueblo esperaba la celebración eucarística de la tarde y la procesión por las calles del pueblo.

Alrededor de las 4:30 de la tarde, la comunidad de Cotija, acompañada por los sacerdotes de la parroquia, los legionarios y  los alumnos del CI, se reunió en el convento de las Adoratrices, para salir en procesión: las calles lucían hermosos tapetes elaborados por vecinos y alumnos de los colegios de Cotija, culminando con la misa en la Parroquia de Nuestra Señora del Pópolo.

En Sahuayo, cada parroquia realizó su respectiva procesión, algunas de ellas hasta altas horas de la noche. San Pedro Cahro, Tingambato, Tangancicuaro y otras muchas parroquias realizaron sus procesiones en torno a nuestro Señor. Otras comunidades, como Apo del Rosario, trasladaron la solemnidad al domingo siguiente, con la participación de las comunidades parroquiales; en La Cantera, la fiesta se celebró el jueves pasado.

 

La Eucaristía siempre ha sido motivo de reunión y alegría, pues en este Jueves tan especial, Cristo convoca a los fieles que le adoran y alaban en presencia real.